El Gobierno avanza con el cierre del Remediar y crece la alarma en todo el país
Recortes sostenidos en la entrega de medicamentos esenciales dejan a millones sin cobertura, tensionan hospitales y obligan a provincias a salir a cubrir un vacío que amenaza con desbordar el sistema sanitario en plena antesala del invierno.
El cierre del programa Remediar, oficializado el pasado 1° de abril por el Gobierno nacional, encendió alarmas en todo el sistema sanitario. La medida, impulsada por el Ministerio de Salud que conduce Mario Lugones, llega después de un proceso sostenido de recortes que ya provocó una caída del 59% en la dispensa de botiquines entre 2023 y 2026.
Durante más de dos décadas, el programa fue una pieza clave para garantizar el acceso gratuito a medicamentos esenciales en el primer nivel de atención. Según datos oficiales, abastecía a más de 7.800 centros de salud y permitía cubrir hasta el 80% de las consultas médicas más frecuentes. Ahora, será reemplazado por una estrategia acotada a apenas tres medicamentos cardiovasculares.
Un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria advierte que el desfinanciamiento fue progresivo desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la cantidad de centros de salud abastecidos cayó de 1.617 en 2023 a 1.132 en 2026. En paralelo, los botiquines distribuidos pasaron de 5.142 a 2.110. La tendencia se replica en otras jurisdicciones. En Tierra del Fuego, la entrega de medicamentos descendió de 143.652 unidades en 2023 a apenas 42.966 en 2025, lo que representa una reducción cercana al 70%.
El impacto también es fiscal: ante la retirada de Nación, varias provincias comenzaron a cubrir con recursos propios la compra de medicamentos. En Santa Fe, por ejemplo, se avanzó con licitaciones para sostener la provisión, incrementando la presión sobre las cuentas públicas.
El rechazo fue generalizado en el último encuentro del Consejo Federal de Salud (COFESA), donde las provincias advirtieron sobre el riesgo que implica la medida para la sostenibilidad del sistema.
El contexto agrava aún más la situación. La demanda sobre el sistema público crece de forma sostenida, impulsada por la pérdida de cobertura de obras sociales y prepagas. Este fenómeno se traduce en más consultas, más tratamientos y una mayor necesidad de medicamentos, en un escenario de fuerte restricción presupuestaria. “El Remediar surge en 2002, después de la crisis de 2001, cuando casi la mitad de la población no tenía acceso a medicamentos. Fue una respuesta a una crisis sanitaria gravísima”, recordó el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.
El funcionario advirtió que el programa cubría el 85% de las enfermedades más frecuentes y alcanzaba a cerca de 20 millones de personas. “Hay lugares del interior donde no hay farmacias. El único acceso a medicamentos es a través del Estado”, explicó. Además, remarcó el rol clave del programa en la atención primaria: “Los medicamentos se entregan en centros de salud, no en hospitales, para evitar que todo vaya a las guardias. Si sacás eso, millones de personas van a ir a las guardias por cuestiones básicas y el sistema va a colapsar”.
Riesgo de colapso y tratamientos interrumpidos
Desde distintos sectores del sistema sanitario coinciden en que la eliminación del programa puede tener consecuencias críticas. La Federación Sindical Nacional de Trabajadores de la Salud (FESINTRAS) denunció que la medida afectará a 20 millones de personas y advirtió sobre un “vaciamiento” del sistema.
Su secretario general, Pablo Maciel, fue contundente: “Miles de pacientes con enfermedades crónicas han dejado de tomar su medicación por no poder costearla, multiplicando las internaciones por cuadros perfectamente evitables”.
En la misma línea, especialistas advierten que la falta de acceso a medicamentos esenciales compromete la continuidad de los tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, donde las interrupciones pueden derivar en descompensaciones graves.
Kreplak sumó otro factor de preocupación: la llegada del invierno. “Estamos entrando en el momento en que aumentan las enfermedades respiratorias. Es el peor momento para retirar medicamentos”, sostuvo.
El funcionario también vinculó el recorte con decisiones más amplias de política sanitaria y económica. “Se están extendiendo patentes de medicamentos, lo que impide la producción de genéricos más baratos en Argentina. Eso obliga a recortar en otros sectores, como Remediar o el PAMI”, afirmó.
“El PAMI tiene una caída de financiamiento cercana al 40%. Están bajando pagos a profesionales y cada vez más pacientes terminan en el hospital público”, agregó.
En ese escenario, el ministro bonaerense fue categórico: “Estamos atendiendo entre un 30% y 40% más de población con menos recursos. Es una situación muy exigente… estamos viendo cómo todo se vuelca al hospital público, con menos presupuesto y ahora también sin medicamentos. Es una situación como ver una bomba a punto de explotar”.

